Conoce a tus clientes.
Haz que regresen.
Lial le da a tu negocio una tarjeta de sellos digital — sin app, sin cuentas, sin cartoncitos que se pierden. Tú escaneas un código al cobrar y Lial te muestra quién regresa, quién gasta más y quién dejó de venir.
Cada negocio de alimentos y bebidas de la zona tiene su propia tarjeta: cada visita suma un sello y al completarla el cliente canjea su premio en el mostrador. Conectar las tarjetas de todo el barrio es la apuesta que este piloto va a validar.
El comercio físico opera a ciegas sobre su activo más valioso: la relación con sus clientes.
Hoy, un negocio de barrio típico:
Tu negocio ya sabe crear buenas experiencias. Lo que no existía eran herramientas para mantener vivas esas relaciones. Lial existe para cerrar esa brecha.
Por eso Lial no intenta arreglar negocios: amplifica los que ya son buenos. Y los sellos son solo la primera pieza — lo que estamos construyendo es la infraestructura de relaciones del comercio físico.
Tres compromisos que no se negocian
Nunca vendemos datos
Ni los tuyos ni los de tus clientes. Para nosotros la confianza vale más que el crecimiento, y esa decisión no se negocia.
La tecnología desaparece
Ni tú ni tu cliente instalan nada ni crean cuentas. Si algo se siente complicado en el mostrador, está mal hecho.
Los datos son para decidir
Existen para que tú tomes mejores decisiones sobre tu negocio. No son el producto, y no acumulamos los que no sirven para decidir.
Tres pasos, nada más.
No hay app que descargar ni catálogo de puntos que aprenderse. Está pensado para que el dueño del negocio lo entienda en una junta de cinco minutos — y mientras tanto, tu panel te va mostrando quién regresa y quién dejó de venir.


Escanea una vez
El cliente escanea un código y guarda su tarjeta digital. No crea cuenta, no pone contraseña, no instala nada.
Suma en cada visita
El negocio escanea la tarjeta del cliente al cobrar. Un sello, treinta segundos, sin terminal nueva.
Canjea y vuelve a empezar
Al completar la tarjeta, el cliente canjea su recompensa en tu mostrador y tú la confirmas desde tu panel. La tarjeta se reinicia y el ciclo empieza de nuevo.
Lo que Lial hace por tu negocio desde el día uno
Esto es lo que el piloto incluye hoy — y lo que viene después si la apuesta funciona. Marcamos la diferencia a propósito: preferimos que te sorprendas para bien y no al revés.
La tarjeta vive en el celular del cliente
Sin app que descargar ni cuenta que crear: tu cliente escanea tu código una vez y su tarjeta queda guardada. Al cobrar, tú escaneas la suya y listo.
Ves quién regresa — y quién no
Tu panel muestra visitas, clientes recurrentes y quién lleva semanas sin venir. Datos de tu mostrador, no proyecciones.
Tú decides la recompensa
Eliges qué regalas y cuántos sellos cuesta — entre 3 y 20 visitas. Sin catálogos de puntos ni reglas que nadie entiende.
La coalición de barrio
Recordatorios, cupones, sello doble y canjear entre negocios vecinos vienen después — si el piloto demuestra que la base funciona. Sin humo.
¿Cuánta diferencia puede hacer un sello?
Los programas de lealtad tienen décadas de investigación detrás. Esto es lo que la industria ya sabe — y lo que Lial apuesta poder replicar a escala de barrio.
Para el negocio
Un cliente inscrito en un programa de lealtad vuelve con más frecuencia que uno sin programa — de los hallazgos más consistentes del comercio minorista.
Las visitas donde se acumula o se canjea una recompensa tienden a dejar tickets más altos que las visitas sin programa.
Una tarjeta digital no se pierde, no se moja y no se queda en otro pantalón — eso reduce el abandono frente al cartón.
Para el cliente
El ahorro real depende de los descuentos que cada negocio decida ofrecer. Lo validaremos con datos del mostrador durante los 90 días del piloto.
Lo que ya sabemos y lo que estamos comprobando
Separamos los dos tipos de beneficio a propósito. Una cosa es lo que la industria de lealtad ya tiene probado desde hace años; otra es la apuesta específica de Lial — la coalición entre negocios vecinos — que este piloto existe justo para validar.
Comprobado en la industria
- Un cliente inscrito en un programa de lealtad regresa con más frecuencia y gasta más por visita que uno sin programa — es de los hallazgos más consistentes del comercio minorista en general.
- Las recompensas que se alcanzan en menos de diez visitas generan más participación que los programas de puntos complejos de entender.
- Una tarjeta digital no se pierde, no se moja y no se queda en otro pantalón — eso ya reduce el abandono frente al cartón.
Lo que este piloto va a validar
- Que el cruce de clientes entre negocios vecinos — de la cafetería a la panadería, de la fonda a la heladería — genere visitas nuevas que un programa aislado no puede generar solo.
- Que un negocio pequeño pague una mensualidad accesible una vez que ve sellos y canjes reales en su mostrador, no una promesa en una presentación.
- Que aparecer en el mapa de la zona se convierta, con el tiempo, en una fuente real de clientes nuevos para el negocio.
Parque Hundido y alrededores
Arrancamos en un polígono caminable, no en toda la ciudad, y solo con alimentos y bebidas: los giros donde la gente vuelve cada semana y la recurrencia se puede medir en semanas, no en meses.
- Cafeterías
- Fondas y restaurantes
- Panaderías
- Heladerías
- Bares
- Otros giros llegarán después del piloto